Casa BEMAK-ramirez

PUERTO ESCONDIDO, OAXACA, MEXICO. 2020.

 

La principal idea de diseño para esta casa de vacaciones, en un hermoso territorio desolado, con atractivas vistas a las colinas y al mar, responde a la necesaria dualidad de una vivienda desde cuyo interior se quiere disfrutar el paisaje, pero cuyos espacios interiores deben resguardarse del exterior, dado al clima inclemente, así como a la condición de una casa que estará desocupada gran parte del año y que debe poder cerrarse mientras esté en desuso. 

En líneas generales, el diseño busca un respuesta eficiente a las altas temperaturas del clima desértico utilizando un sistema de enfriamiento natural logrado mediante la combinación de la ventilación cruzada de todos sus espacios, así como las cualidades aislantes de sus muros portantes de tierra pisada. Estos muros  de muy bajo costo y poquísimo impacto ecológico, absorben el calor por el día y lo liberan por la noche. Es un sistema constructivo usado desde hace cientos de años en México, que además brinda texturas y colores de atractivo impacto visual.

El diseño de la casa fue concebido en sección para lograr las relaciones ideales de límites y vínculos entre el interior de la casa y el exterior de la misma, por resta razón la casa se encuentra un poco elevada sobre el nivel de la calle, permitiendo el contacto visual desde el interior hacia el exterior pero sin dejar ver los espacios internos desde la vía de acceso. En el interior de la casa ocurre lo mismo, las áreas sociales y el paisaje exterior se pueden observar desde los espacios íntimos, gracias a su discreta elevación. Para reforzar la idea de espacio continuo, los cerramientos interiores y exteriores están diseñados de forma que todas las áreas se puedan abrir generando la sensación de un espacio mas amplio con una fluida circulación del aire. 

Tomando en cuenta que en la actualidad la casa se encuentra en un territorio casi virgen y desolado, pero que en un futuro esta condición variará, la forma de la casa responde a la posible masa urbana de su contexto futuro, en el cual habrá viviendas adosadas a dos de sus caras. Respondiendo a esta situación, la  cubierta de la casa presenta una gradería que crea una especie de teatro que garantiza la vista de su escenario natural: el mar.

Arquitectura:

Arq. Ana Lasala

Arq. Isabel Lasala

Colaboradores:

Arq. Sergio Fernández